ESP – INDEPENDENCIA, REVOLUCIÓN Y RELIGIÓN

El año 2010 será en muchos países de América Latina un año de conmemoraciones. En efecto, lo mismo Argentina, que México o Colombia celebrarán el bicentenario del inicio de su independencia. Momento doblemente fundador de los Estados nacionales latinoamericanos contemporáneos, pues concierne al mismo tiempo la construcción de éstos a partir de la disolución del antiguo imperio hispánico y la entrada de toda la región en la modernidad política. Por ello, ya desde el propio siglo XIX, se calificaba a este doble proceso como una revolución, emparentada con las otras que tuvieron lugar en el mundo atlántico, la primera de ellas, la Revolución francesa. Relación profundamente ambigua, Francia era presentada lo mismo como modelo de los a alcanzar, pero también como un recordatorio de los peores escenarios de la violencia revolucionaria.

Como la de Francia, las revoluciones hispánicas tuvieron una relación complicada con la religión, la católica desde luego, pues no está de más recordar la pertenencia –con matices sin duda– a una cultura religiosa común. Una y otra conocieron tanto clérigos revolucionarios, como condenas romanas, y si bien es cierto que la América hispánica no conoció nada semejante a la “descristianización” del año II, no faltaron a lo largo del siglo XIX intentos de “sacudir hasta el yugo de la religión”, como escribía uno de los primeros obispos del México independiente. Sin duda el primer cambio revolucionario fue la posibilidad de hacer de la Iglesia y de la religión materia constante de los debates públicos en los nuevos órganos de la opinión, los periódicos. Éstos, no sólo difundieron nuevas posturas, o publicaron “contestaciones” entre gobiernos civiles y eclesiásticos, sino incluso se enfrascaron directamente en debates con el alto clero. Esos debates, desembocaron en decretos más o menos radicales, tocaron tanto la organización institucional eclesiástica, como la cultura religiosa.

Una parte significativa de las nuevas élites gobernantes entendían que la independencia y la revolución debían concretarse también en una independencia eclesiástica, cuyos modelos fueron básicamente franceses. Así, la declaración de los cuatro artículos de 1686, la Constitución civil del clero, el concordato de 1801, fueron publicados innumerables veces en todo el continente para ilustrar las nuevas metas. Era necesario construir una forma de Iglesia nacional, controlada por los nuevos Estados, purificada de elementos considerados “inútiles” (las órdenes religiosas, los cabildos eclesiásticos, los beneficios sin cura de almas) o incluso factores de atraso económico (el diezmo, los bienes eclesiásticos). Reformas más o menos en ese sentido las hubo en Chile con O’Higgins, en Buenos Aires a principios de la década de 1820, en México en 1833, sólo por citar algunos casos.

La independencia debía servir además para reencontrar la pureza de “los primeros siglos del Cristianismo”, pervertidos en los “siglos del oscurantismo”. Aquí también tradición galicana, en particular la obra del abate Claude Fleury, sirvió de inspiración a los nuevos gobernantes. En una línea abierta ya en el siglo XVIII, había que deshacerse de prácticas tales como las procesiones nocturnas, los dobles de campana, las representaciones vivas de la Pasión de Cristo, los banquetes festivos de las cofradías, etcétera.

Más que los resultados de esos debates, profundamente desiguales según los países, queremos sobre todo destacar ese rol de Francia como modelo religioso de los liberales hispanoamericanos. La Francia del galicanismo, de la Revolución y del régimen concordatario, es decir, la de antes de la laicidad por decirlo de alguna forma, era la referencia fundamental. No había otro país, decían los periódicos, “donde nuestro santísimo culto esté más verdaderamente y con piedad igual profesado”, donde hubiera lograrse la conciliación tan buscada entre “Dios y libertad”, divisa por cierto de la primera república federal mexicana en 1824.

David Carbajal López

Publicités

Poster un commentaire

Classé dans Espagnol

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s