26 janvier 2010

ESP – FRA – POESIA : Del diario de un viaje a Guinea Bissau.

Guinea Bissau. Catiô. 7/7/09 – 10.58pm

Algún lugar encontraré,

donde hablen en criolo.

Yo hablo español, inglés y francés

y un poco de italiano,

Cada día más. Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

LAÏCITÉ : RELIGION ET ESPACE PUBLIC

Lorsque l’on arrive à la Cité Internationale Universitaire de Paris on trouve juste devant la Maison Internationale un grand cercle où sont inscrits certains de ses principes fondateurs. Dans cet article nous voulons attirer l’attention sur l’un d’eux, à savoir la laïcité. « Conçue dès sa fondation comme un espace laïque, la Cité Internationale ne dispose d’aucun lieu de culte » dit clairement le message que nous évoquons. C’est sans aucun doute un très nette et très beau message de bienvenue de la conception française de la laïcité à tous les visiteurs et les nouveaux arrivants : on accède à un espace laïque, vide donc de toute manifestation religieuse. Car, historiquement, au-delà de la séparation de l’Église et de l’État et de la liberté de cultes, c’est l’effacement de toute trace de la religion dans l’espace public l’implication la plus importante de la laïcité dans la tradition française. Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

ESP – LACIDAD: RELIGIÓN Y ESPACIO PÚBLICO

En la entrada de la Ciudad Internacional Universitaria de Paris, justo frente a la Maison Internationale, se encuentra un gran círculo donde están inscritos algunos de los principios fundadores de la institución. En este artículo queremos llamar la atención sobre uno de ellos: la laicidad. “Concebida desde su fundación como un espacio laico –dice en francés el mensaje que evocamos– la Ciudad Internacional no dispone de ningún lugar de culto”. Sin duda se trata de un magnífico y directo mensaje de bienvenida de la concepción francesa de la laicidad para todos los visitantes y residentes recién llegados. Es la entrada de un “espacio laico”, vacío por tanto de toda forma de manifestación religiosa. Y es que en efecto, la desaparición de la religión del espacio público constituye acaso la más importante de las implicaciones de la laicidad, al menos en su versión francesa. Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

INDÉPENDANCE, RÉVOLUTION ET RELIGION

L’année 2010 sera une année de commémorations dans plusieurs pays de l’Amérique hispanique. En effet, aussi bien l’Argentine que le Mexique ou la Colombie vont célébrer le bicentenaire du début de leurs guerres d’indépendance. Un fait doublement fondateur des État nationaux hispano-américains, car il touche à la fois la construction de ceux-ci à partir de la dissolution de l’ancien Empire hispanique et l’arrivée de toute la région à la modernité politique. Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

ESP – INDEPENDENCIA, REVOLUCIÓN Y RELIGIÓN

El año 2010 será en muchos países de América Latina un año de conmemoraciones. En efecto, lo mismo Argentina, que México o Colombia celebrarán el bicentenario del inicio de su independencia. Momento doblemente fundador de los Estados nacionales latinoamericanos contemporáneos, pues concierne al mismo tiempo la construcción de éstos a partir de la disolución del antiguo imperio hispánico y la entrada de toda la región en la modernidad política. Por ello, ya desde el propio siglo XIX, se calificaba a este doble proceso como una revolución, emparentada con las otras que tuvieron lugar en el mundo atlántico, la primera de ellas, la Revolución francesa. Relación profundamente ambigua, Francia era presentada lo mismo como modelo de los a alcanzar, pero también como un recordatorio de los peores escenarios de la violencia revolucionaria. Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

A la mémoire des amitiés Greco-turques à la Cité: “Un Café svp…”

La même question m’était toujours posée à la Cité, ou à  Paris… « Pourquoi les Turcs et les Grecs ne s’aiment-ils pas ? »

Je répondais que, bien au contraire, ils s’entendent très bien, si les hommes politiques veulent bien les laisser  tranquilles ! Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

ESP – Los viejos « grupis » de Elliott Murphy

Nunca había escuchado hablar de él. Cuando lo vi caminando entre la gente en el auditorio del Collège Franco-Britannique ese domingo en la tarde, con su sombrero moteado de piel de guepardo, si los guepardos fueran blancos, y su pelo blanco y liso que le caía a los dos lados de la cara, y su chaleco, y su pinta de mago, si los magos dejaran de utilizar su copa negra y alta y ridícula, pensé que era uno de esos personajes de la Cité que todos hemos visto alguna vez y que muchos vemos casi todos los días, como fantasmas en los lugares que, tal vez y sólo tal vez, habitaron antes y de los cuales no han podido despegarse nunca. Alguno que, por casualidad, yo no conociera. Ya adentro, cuando vi de reojo los discos en la entrada, con la fotografía de su cara, y mientras buscaba a Jeanne, mi novia, que me guardaba un puesto en la tercera fila, me di cuenta de que “él” era Elliott Murphy. Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

Hispanoparlantes de la Cité Internationale… ¡únanse!… O ¡uníos!

Colombiens, Espagnols, Vénézuéliens, Mexicains, Argentins, Chiliens… Identifier les espagnols de la Cité c’est se rendre compte de l’immense variété d’accents et d’expressions. Les langues parlées diffèrent, mais quel est l’espagnol « correct » pour les héritiers de la langue de Lorca, Borges et Paz ? Laura s’amuse avec ce phénomène, amplifié dans le microcosme de la Cité, retrace l’histoire de la mise en cohérence de cette langue riche, et suggère précisément de prendre soin de ces douces différences.

PS : La traduction arrive bientôt! Merci de votre compréhension.

Aquellos habitantes de la Cité Internationale de Paris cuya lengua materna es hispana son no sólo difíciles de contar, sino de clasificar. Y esta tarea, aunque divertida, es engorrosa. Más aún si empezamos a dividir a los hispanos de uno y otro lado del Atlántico. Los “hispanoparlantes” de la Cité se divierten escuchando y comparando. Se trata de un juego de palabras que no implica más que atrapar lo que queda en el aire. Pero dentro de los juegos se esconde la refinada ironía propia de la cultura con la que se viste este idioma… y las desconfiadas miradas de reojo entre una y otra advocación del habla de Cervantes y de García Márquez.
Dentro de la inmensa riqueza de las lenguas de España y las metamorfosis que adoptaron en América con las lenguas indígenas, la diversidad culta lucha contra las discusiones fútiles. Hace mucho que nos hemos dado cuenta de que el idioma más que algo abstracto pareciera más bien tomar la forma de un animal salvaje ; y como tal, cambia, evoluciona y crece. ¿Se podrá dominar a este animal? Una vez preso, cambiará de forma. Observar su belleza traerá seguramente muchos menos cotilleos bizantinos que determinar cuál es la exacta, o cuál es la “correcta” forma de hablar la lengua de Lorca, de las versiones y diversiones de Paz, de la hilarante modestia de Borges y de tantos otros que lo hablan y lo transforman hoy. El español que habla esta inmensa cantidad de gente no es, en efecto, el mismo.

Si los hispanoparlantes ibéricos no hablan un español uniforme, mucho menos lo hacen los del inmenso continente que encontraron estos hace ya cinco siglos. Por eso, aquél que logre identificar lenguas hispanas dentro de la Cité se dará cuenta de la inmensa cantidad de acentos melódicos, palabras, caracteres, expresiones y emociones que incluso entre los hablantes de la “misma” lengua, se pierden en la traducción de castellano a castellano. Una Real Academia en España fue creada para “sacudir el polvo al idioma” y hacer con los recursos del habla un informe regulador y detallado del paso de la lengua en la vida diaria y a través del tiempo. Esta noble gente se dedica desde hace siglos a limpiar las expresiones extranjeras y la excesiva innovación, una lucha que se libra también en estas tierras galas… sin mayores resultados. Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

Réponse à « Vers un changement de paradigme » de Timothée Trimm, Cité Babel Numéro 2

Article original

Oui, cette chronique devait être écrite, elle reste nécessaire pour dénouer les égoïsmes, OK. Pour ma part, j’apprécie la générosité de l’auteur qui a réussi sa mission de faire s’activer les cellules grises des lecteurs et je l’en remercie vivement. Heureuse finalité.
Toutefois, si, sur le fond, je partage certaines de ses assertions, je n’adhère pas à toutes et notamment à ses conclusions, ses « remèdes », son expression économique. Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

GAZA : We shall not go down

Apparemment, les tribulations de Berlusconi, et de Johnny Halliday, sont plus importantes que le sort de 1,8 million de palestiniens enfermés dans la ville-ghetto de Gaza. L’Entité usurpatrice ose tuer des innocents au vu et au su du monde entier.
Comme quoi, même chez les progressistes ou les soutiens du début 2009 à la Palestine, l’apartheid et la ghettoïsation d’un peuple, est moins important qu’une bonne bouffe en famille.
Oh… là, je m’égare, les progressistes se reposent après une année de combats et de luttes contre un abominable pouvoir animé par des présidents décomplexés. Et après tout, on est en vacances, la neige est tombée, la vie ne s’arrête pas à la défense de la Palestine, il y a aussi le foie gras et la dinde.
Quelle collaboration et quelle trahison! Les classes dirigeantes de certains pays arabes collaborateurs (Mahmoud Abbas, Hosni Moubarak avec son fameux MUR contre Gaza, quelle honte…) ont profité de l’attaque sioniste pour finir de dévoiler leur vrai visage: détruire ou instrumentaliser la cause palestinienne et soutenir l’Entité usurpatrice. Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

Crise de l’environnement, crise de civilisation

La crise du modèle de civilisation occidental est bien réelle. C’est l’ensemble de notre contrat social et de notre société de consommation qui se trouve subitement remis en cause. La crise actuelle est unique en son genre. Nous vivons en quelque sorte une époque similaire à la drôle de guerre (la France avait déclaré la guerre à l’Allemagne en 1939 mais il n’y eut aucun combat pendant des mois : la raclée de 1940 et l’Occupation qui suivirent furent beaucoup moins « drôles »), lorsqu’on « savait », mais d’un savoir un peu irréel, aujourd’hui encore tout semble continuer comme avant, et la catastrophe pressentie n’offre aucune prise. De même, ces petits gestes que chacun peut faire au quotidien, cette Charte de la Cité Durable, s’ils sont importants pour une meilleure prise de conscience, semblent ridicules face à l’ampleur du phénomène. Alors que faire ? Se laisser aller au catastrophisme ? A l’humour fataliste de la fin du monde ? Regarder le Ciel, encore une fois, en attendant le miracle ? Ou simplement, à la manière des musiciens du Titanic, continuer à jouer ?

Alors qu’il accédait au pouvoir en 1933, Franklin Delano Roosevelt déclarait « Nature still offers her bounty and human efforts have multiplied it » : en pleine crise, la nature était encore une source inépuisable de revenus, un recours possible. Or la nature est épuisée aujourd’hui, le recours n’est plus possible, le sursis introuvable. La finitude du monde et de ses ressources est bien la cause fondamentale de l’effondrement de la spéculation, des guerres préemptives et de la rhétorique du pillage moderne des dernières richesses enfouies. Jamais l’Humanité n’avait été confrontée à cette promiscuité, à la réduction irrémédiable de sa consommation future de biens naturels. La véritable chute hors du paradis arrive lorsque celui-ci ne nous nourrit plus, ne peut plus donner sans compter comme il l’avait fait jusqu’à présent. La date prévue n’est pas après-demain, ni même demain, c’est tout à l’heure.

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26 janvier 2010

FRA – Le rythme parisien : est-ce que tu arrives à t’y faire ?

Traduction française:

Le rythme parisien : est-ce que tu arrives à t’y faire ?

Quand on était en Chine, on se plaignait toujours du rythme de la vie qui s’accélérait sans cesse, et on songeait à aller en Europe où on mène une vie plus paisible, plus douce et plus à l’aise. On pensait, aux petits sommes, aux parcs et à l’odeur du café sur la rive gauche. Mais quand on vient vraiment à Paris, ne trouvez-vous pas, comme moi, qu’il n’est pas si facile de s’habituer au rythme parisien ; et, par conséquence, n’éprouvez-vous pas aussi un « cultural shock » réel? Tu t’aperçois que toutes les formalités se font par correspondance, et que la réponse dépasse toujours les limites de la patience; tu t’aperçois que l’on ne se dépêche jamais en montant ou en descendant dans le métro, alors même que le sac ou le « derrière » de la dernière personne risque toujours d’être pincé par la porte; tu t’aperçois que la queue dans la cantine universitaire est même plus affreuse que celle en Chine, mais tes camarades français peuvent toujours bavarder et patienter en souriant, malgré la protestation de l’estomac; tu t’aperçois que pour un vrai repas au restaurant, on peut attendre devant le restaurant pendant trois heures, et passer même plus de temps à table. Tu sens toujours une pulsion d’hurler : « Dépêchez-vous, s’il vous plaît! »

C’est l’Europe, c’est Paris. Le temps n’est plus autant précieux, et le rythme est beaucoup moins tendu. Si le rythme de vie à Hongkong s’assimile à une polka, celui de Pékin à une sonate, alors ici, c’est vraiment une valse. Personne ne semble connaître cet adage chinois : « une seconde de temps vaut une pièce d’or »; d’autant moins va-t-on accepter l’idée de M. LuXun (un grand écrivain chinois du début du 20ème siècle) : « gaspiller le temps des autres équivaut au pillage et au meurtre ». Se calmer, patienter, c’est la vie.

Est-ce que les français n’ont pas de pression dans la vie? Pas vraiment. Les études à l’université sont quand même dures (le taux d’échec est beaucoup plus élevé qu’en Chine), ceux qui travaillent se battent aussi pour le pain, mais les travaux dus seront quand même faits et rendus. Ils ne veulent justement pas sacrifier cette « inertie » vis-à-vis au temps. Aux yeux des français, la détente est un indice très important du bien-être. On pense parfois que cela reflète le caractère paresseux, flémard, des français, bien évidemment les français n’acceptent pas ces critiques. Ils vont prétendre qu’ils investissent beaucoup dans les 35 heures, et même argumenter en invoquant les chiffres qu’ils ont la plus haute productivité par heure du monde. En tout cas, la différence du rythme ne provient pas de la différence de la pression de vie, et ne résulte pas du tout d’un prétendu « défaut du caractère » du peuple français. Cela n’émane que de la différence de mentalité et d’attitude envers la vie. Poursuivre la lecture

26 janvier 2010

CHI – 巴黎节奏,你适应了么?

La lenteur de l’administration, la longueur des files d’attentes ou des repas, il semble que les Français n’ont pas le même rapport au temps que nous les Chinois. Si dans les métropoles chinoises, il faut profiter de chaque seconde, les Français, eux, « tuent » le temps avec des pauses café ou déjeuner interminables. S’habituer à ce rythme de vie est parfois difficile. Mais l’harmonie ne se trouve-t-elle pas aussi dans l’éloge de la lenteur?

在国内的时候,我们时常抱怨生活节奏日趋加快,总是向往欧洲人悠闲、典雅的生活。我们会憧憬公园里的小憩,会畅想左岸拉丁区的咖啡馆文化。可是当你真正来到巴黎时,你是否和我一样,对这种不慌不忙的“巴黎节奏”感到无所适从,体会到实实在在的文化冲(Cultural shock) ?

你会发现几乎所有的手续都要以通信的方式办理,而回信总是遥遥无期;你会发现人们在上下地铁时总是不紧不慢,而最后一个上地铁的人总要冒着书包或屁股被门夹到的风险;你会发现学生食堂的队伍比国内的还要恐怖,但法国同学们却总能泰然地聊天、等待,似乎毫不在乎肚子的抗议;你会发现为了吃一顿地道的饭人们愿意在餐馆门口等上3个小时,然后再用更长时间进食。你会时常有一种莫名的冲动想大喊一声: »Dépêchez-vous, s’il vous plaît!   (求求您快一点) »。
这就是欧洲,就是巴黎。时间不再珍贵,节奏极其舒缓。如果说香港的节奏是波尔卡,北京的节奏是奏鸣曲,这里的节奏就是华尔兹。似乎没有人崇尚“一寸光阴一寸金”的哲学,更不会有人像鲁迅先生一样认为“浪费他人的时间等于图财害命”。悠闲,等待,这就是生活。
难道法国人真没有生活压力?并不见得。大学的学习同样艰苦(淘汰率比国内要高很多),工作的人也同样要为面包奋斗,该做的事情终归要做。但是他们就是不愿因此牺牲这种在时间面前的“惰性”,在他们看来,悠闲是品质生活的重要指标。很多人认为这是法国人生性懒惰的表现,但显然法国人并不能接受这种批评。他们会说他们在有限的工作时间内是极其投入的,甚至摆出数据证明他们在单位时间内的生产率是最高的(对此我多少还是有所保留,至少在我看来中国人或日本人的生产率不会比法国人差)。无论如何,这种节奏的差异似乎并不来自于生活压力的区别,更不会来自于法国人的“性格缺陷”,而只是因为生活态度与思维方式的不同。
在我们看来,时间是用来把握的。每一分每一秒都要过得有“意义”。而我们眼中的“意义”,是要做一些实在的事情,是去运动健身,是去创造财富,或是去“为社会做贡献”。相比干坐着聊天、泡吧,我们更喜欢打牌、唱歌等活动形式(诚然受到西方文化的影响,下午茶或者酒吧也渐渐成为我们生活的一部分)。至于电梯里的等待,博物馆门口的排队,这些只是毫无意义而无法回避的对于时间的消耗。我们极度厌恶这种消耗。但在法国人眼里,时间除了用来把握,也可以用来消磨。因此类似等待或者在一小杯浓缩咖啡(espresso)面前发愣的“活动”本身似乎也是有意义的。也许它能让我们放松心情,也许它能让我们有更多的时间反思生活,也许它能让一切显得更有秩序。而至于交通卡、银行卡、房补,反正总会有的,何必那么着急拿到手呢?我相信法国人也并不“喜欢”排队或等待,但法国人对此比我们有更好的耐性,同样是排队,他们乐于视之为生活的一部分,而非生活之外生命之中的纯粹的“垃圾时间”。
当我和一位法国朋友探讨这个问题时,他很好奇地问:“难道你们紧张的生活节奏和中国哲学倡导的‘和谐’不矛盾么?”这是个很好的问题,一时间我不知道如何回答。后来我想起王维的一句诗:“行到水穷处,坐看云起时”。这种道家思想追求的人与自然的和谐,人自身的和谐,不也是通过放慢节奏实现的么?这难道不也是中国文化和中国人性格的一部分么?我们不能适应“巴黎节奏”这一事实本身是否也反映出我们的现代生活掩盖了传统的精神追求呢?想想我们的太极拳,不也正是在悠闲中展现力量么?我虽然无意回国推广巴黎节奏(我认为自己永远不会真正意义上“适应”这种“难以忍受”的节奏),但不可否认,缓慢的生活节奏总是更富于精神内涵。所以在巴黎生活的这段日子里,我们不妨也经常与同胞或外国朋友一起喝喝咖啡,品品茶,在排队时思考下政治问题或人生的意义,既来之,则安之,更为耐心地在生活中等待,在等待中生活。●

GUAN Zhong
Résident à la Maison d’Arménie

26 janvier 2010

FRA – Pourquoi je déteste Paris (et pourquoi je ne veux pas partir)

Les proverbes disent toujours que dans la vie, on a rien sans rien.

Ce n’est surtout pas un an en voyage à Paris qui fera exception.

Ça m’a pris un bon mois pour me faire à l’idée de payer 7 dollars un sandwich et je ne me suis toujours pas remis d’avoir à dépenser le prix d’un café si je veux utiliser les toilettes sur un coup de tête – de crainte que quelque chose d’autre ne se paye mon pantalon. J’ai toujours pensé que les toilettes publiques (vous voyez de quoi je parle ?) étaient une sorte de farce sadique inventée par Rollercoaster Tycoon (jeu vidéo, NDLR) et créées pour me permettre  de rire aux éclats des petits personnages de dessins animés vomissant partout sur l’écran de mon ordinateur, mais j’aurais dû savoir que les Parisiens, que les stations puant la pisse ne dérangent pas, seraient au-delà du stratagème. Mais là, je m’égare.

Le prix excessif de mon échange international ne vient pas en fait du coût de la vie mais d’avoir à rectifier mes attentes, ce qui a été la meilleure attitude.

Quand les gens me demandent des nouvelles de Paris… en fait, d’habitude, ils ne me demandent rien. Ils formulent des déclarations du style “Tu dois t’éclater!” ou bien “Parle-moi de ta petite amie française !”, ou bien ils posent leurs questions avec la réponse déjà en tête, du genre “A quel point est-ce merveilleux là-bas ?” Malheureux de leurs vies bien rangées, ils attendent de moi que je vive leurs rêves, donc – au risque de passer pour un geignard, un indifférent salaud à l’approche mon retour – mes réponses à ces “questions” incluent forcément à chaque fois les mots “amazing,” “unbelievable,” ou encore “incredibly hot.” ( « génial, incroyable…). Le problème c’est que, comme toutes les comparaisons entre fantasme et réalité, le Paris de l’imagination des Américains du Midwest ne colle pas vraiment au Paris du monde réel.

Les guides de voyage et les films de Marie-Kate & Ashley qui façonnent le Paris des Américains du Midwest n’ont pas pour habitude de mentionner l’énorme population de sans domiciles fixes (SDF), les trottoirs de merde dont les côtés sont infestés de pigeons, les rues embouteillées ou encore la lugubre et morne monotonie de l’abîme sans soleil et sans neige qui va de décembre à mars.

Une fois arrivés ici, les touristes eux même ne remarquent pas non plus ces choses – parce qu’ils ne veulent pas gâcher leur trip. Pour le peu de temps qu’ils sont sur Paris[1], ils sont rattrapés par leur monde de rêve mythique, partial, auto-créé et super-imposé, malheureusement renforcé par les festivités. C’est un cercle vicieux : ils voient ce qu’il veulent voir.

Ils ignorent les regards vides dans le métro parce qu’ils sont trop occupés à raconter des bêtises à propos de la Tour Eiffel qui s’allume. “Oh mon Dieu, c’était si inattendu !” Ils se dirigent sans s’inquiéter à travers les nuages de fumée de cigarette, les foules errantes parce qu’ils trop occupées à dire des bêtises à propos des politesses pour s’asseoir à côté de quelqu’un dans un café. ( Ce concept révolutionnaire les protège aussi des prix scandaleux qu’ils payent pour les mauvaises commandes, servies d’habitude avec une pointe de dédain.) Et ils ne doivent pas faire face aux plaintes  incessantes, généralisées et affligeantes car « ces mecs géniaux du Frog and Princess (Pub anglais) hier soir” sont toujours là pour se joindre à leur enchantement.

Mais tout le monde ne peut pas être aussi inconscient et je sais maintenant pourquoi les Parisiens sont si froids. Ils doivent entendre ces stupidités. Tous les jours. Ils voient bien les sans domiciles fixes à chaque coin de rue. Tous les jours. Ils sentent bien la pisse dans le métro. Tous les jours. Et ils marchent dans une crotte ou bien se font chier dessus par les pigeons. Presque tous les jours. Ils sont accablés par le train-train quotidien d’une ville conçue pour des vacances et leur seule ressource est tout simplement de tout refouler. Bien sûr, cela rend la vie encore plus maussade.

Le truc, en fin de compte, est de trouver dans la réalité submergeante, inhumaine et fadement énervante de la vie quotidienne des parisiens les éléments qui permettent d’être romantique. Et je ne parle pas de prendre du temps libre après l’école ou le travail pour aller voir la collégiale Notre Dame ou l’Arc de Triomphe, bien que ça en fasse parti. Je parle d’aller chercher dans cette ville ce qui vous intéresse. Bien que pour les Américains du Midwest la manifestation de l’idéal parisien puisse prendre les formes sans intérêt d’une masse d’acier scintillante ou d’un petit portrait dépressif, de tels symboles ne sont pas les véritables raisons pour lesquelles les gens viennent à Paris pour les admirer.

Le truc est de trouver vos propres symboles, pour vos propres raisons. Vivre à Paris ne doit pas étouffer son aura, mais la renforcer. C’est bien plus facile pour nous de fermer notre esprit à la réalité quand cela ne correspond pas à nos idéaux, en agissant ainsi, nous manquons tout ce qui vaut le coup. En citant pompeusement Le Petit Prince d’Antoine de Saint-Exupéry : “Droit devant soi on ne peut pas aller bien loin[2].” En d’autres termes, pour établir une comparaison révélatrice aux équivalents Nord américain, Ferris Bueller avait raison quand il a dit “life moves pretty fast. If you don’t stop and look around once in a while, you could miss it.” (La vie passe vite. Si tu ne t’arrêtes pas pur regarder un peu autour de temps en temps, tu pourrais bien la manquer)

Nous devons donc faire un effort concerté pour apprécier tout ce que Paris a à offrir ; pour rectifier nos attentes avec la réalité. Sinon, frustrés par le fossé entre la réalité et nos attentes, on trouve que Paris est misérable à vivre. Cela peut sembler cher payé pour de l’autosatisfaction mais avec les possibilités que Paris offre, cette façon alternative de voir les choses vaut le coup au final. En fait, comme on dit, dans la vie, tout se paye.


[1] NDT : en français dans le texte.

[2] NDT : en français dans le texte.

Traduction de Raphaël Girault & GLG

26 janvier 2010

CIUP de luxe…

Des logements étudiants corrects, nombreux et peu chers : que fait la CIUP ?

Il est devenu presque impossible de se loger à Paris, étant étudiant, à prix décent. En cause : une pénurie de logements privés qui fait flamber les prix; un parc public qui ne représente qu’une minuscule fraction de la demande et en partie délabré… La médiatisation récente du collectif Jeudi Noir montre que ce dossier est grave, et il urge de proposer plus de logements publics à prix abordables. La Cité Internationale Universitaire de Paris devrait être en première ligne sur cette question… Mais ce n’est pas vraiment le cas. Quelques exemples.

Des prix gonflés à la Cité Universitaire !

400€, 550€, 600€, soit plus de la moitié d’un salaire minimum… Jusqu’où iront les loyers de la CIUP? Certes, le cadre est exceptionnel. Certes, la Cité rend de nombreux services et la vie culturelle y est riche. Mais n’oublions pas qu’une cité U a une vocation sociale : permettre à des étudiants de suivre leurs études en se logeant à un prix bas, protégé des loyers exorbitants du privé. Ce n’est plus le cas de la CIUP, qui est devenu un logement « de luxe », où les loyers rejoignent peu à peu ceux du privé. Tout le monde rêve de venir à la Cité… Enfin, tous ceux qui en ont les moyens. Aujourd’hui, un étudiant étranger pauvre ne cherche plus à se loger à la CIUP, il prend plutôt une chambre de bonne minuscule, délabrée, avec les toilettes crades sur le palier, mais à 500€ par mois… Auquel il pourra retirer 150 à 200€ d’aide pour le logement. Car voilà le scandale des loyers de la CIUP : pour des raisons obscures, les aides pour le logement sont plafonnées à 90€ et sont inférieures au reste de la capitale, renchérissant d’autant le loyer, et rendant de fait un logement « social » plus cher qu’un logement dont le prix est déterminé par la spéculation et la pénurie. Pour rappel, le loyer moyen en France en cité U, une fois retiré les APL, est de 120€, très loin des prix pratiqués à la Cité.

à des étudiants ou étudiantes peu fortunés ». A l’origine, seulement. Archives CB »]


De la place pour construire !

La CIUP a d’étranges trous dans sa carte du monde. L’Afrique sub-saharienne n’a aucune maison, alors que les étudiants qui en viennent sont nombreux à Paris. La Chine, pays le plus peuplé du monde, n’est pas non plus représentée. Peut-on alors imaginer de nouvelles maisons à la Cité ? Ce serait extrêmement souhaitable, au vu de la situation du logement à Paris. Mais la dernière maison a été construite dans le parc en 1969, depuis, plus rien… Y a t-il un problème de place pour construire ? Pas vraiment. La maison du Liban est bien seule dans son coin sud-est du parc, on peut imaginer trois nouvelles maisons le long du périphérique entre la maison du Cambodge et le stade Dalmasso. On pourrait encore placer d’autres maisons en déplaçant ou supprimant quelques courts de tennis, arbres ou bâtiments d’entretien. De la place pour construire des logements étudiants avec à côté toutes les infrastructures et services nécessaires :  le genre de chances trop rares à Paris pour ne pas être saisie.
Évidemment, avant de faire appel aux pouvoirs publics, il serait plus logique de commencer à remplir les milliers de logements privés vides dans la capitale, mais…

Avicenne : le panneau publicitaire géant de la Cité


Un SAMSUNG géant, en néon bleu, moche et glauque au possible, illuminant la ville lumière : non non, ce n’est pas un panneau publicitaire, c’est une résidence étudiante, la résidence Avicenne. Elle est fermée depuis 2007 pour réhabilitation, mais le chantier ne donne pas signe d’une folle activité. Ce bâtiment dit ainsi tous les jours aux étudiants parisiens : la priorité des autorités n’est pas de combler urgemment le déficit de logements étudiants, elle est de continuer à soutenir le consumérisme par son symbole le plus laid. Merci du message.

« Allô, Jeudi Noir ? » ●

Vincent DEGOVE
Résident à la MINA

26 janvier 2010

ENG – Why Paris sucks (and why I don’t want to leave)

« Les guides touristiques ne parlent pas de l’énorme population sans-abri, des trottoirs jonchés de crottes de chien qui longent ces rues, embouteillées et infestées de pigeons. »
Le Paris mythologique des Nord-Américains est une construction éloignée de la réalité, que seuls les touristes poursuivent. Vivre à Paris est une confrontation quotidienne à cette réalité. La vie parisienne détruit les mythes et les clichés. Pour le meilleur.

The proverbial they always say that nothing in life comes cheap. And a year abroad in Paris is definitely no exception. It took me a good month before I could rationalise paying seven dollars for a sandwich, and I still haven’t gotten over the fact that I’m going to be run at least the cost of an espresso if I want to use a bathroom on a whim – lest something else run down my pants. I always thought that the pay as you go bathroom (get it ?) was some sadistic/hilarious invention of Rollercoaster Tycoon that was created to enable me to laugh uproariously at tiny cartoon characters throwing up all over my computer screen, but I should have known that the Parisians, unflinching in their dedication to have all of their Metro stations reek of piss, would have been behind the ploy.
But I digress.

The steep price of my exchange hasn’t in fact been due to the outlandish cost of living here; turns out that rectifying my actual experience with others’ expectations of what it should be has taken the much greater toll.
When people ask me about Paris…well they usually don’t actually ask me anything. They rather frame statements like “You must be having a great time!” or “Tell me about your French girlfriend!” as questions, or pose their questions with the answer already in mind, as in “How amazing is it there?” Unhappy with their own regular lives, they expect me to be living their dream, so – at the risk of being castrated for being a whiny, unappreciative asshole upon my return – my answers to such “questions” must always include the words “amazing,” “unbelievable,” or “incredibly hot.” The problem is that, like most comparisons between idealised fantasy and reality, the Paris of the North American imagination really doesn’t stack up to the Paris of the real world. (Note: I understand that many North Americans conceptualise “the real world” as a TV show instead of as actual reality, but I think that that only reinforces my point.)

The tour books, travel guides, and Marie-Kate and Ashley movies that create Paris for North Americans usually don’t mention the city’s noticeably enormous homeless population, the shit walkways that flank its pigeon-infested and traffic-jammed streets, or the bleak, glum monotony that is its sunless, snowless abyss of December to March.
And once here, the tourists themselves don’t notice these things either – because they don’t want to spoil their own fun. For the brief time that they are sur Paris, they get caught up in their partially self-constructed, partially super-imposed mythological dream-world because it is sadly reaffirmed by their revelries. It’s a vicious cycle: they see what they want to see because they want to see it.
They ignore the blank stares on the Metro because they are too busy blathering on about the Eiffel Tower lighting up. “Oh my God, it was just like so unexpected!” They drift unconcerned through the clouds of cigarette smoke puffing out of the meandering crowds because they are too busy blathering on about the civility of sitting next to somebody at a café. (This revolutionary concept also protects them from the outrageous prices they pay for the wrong orders, which are usually served with a side of disdain.) And they do not have to cope with contrived, over-generalised, and incessant blatherings because “those awesome guys from the Frog and Princess last night” are always there to join them in their amazement.

But not everybody can be so oblivious, and I now know why Parisians are so cold. They do have to hear such blatherings. Every day.They do see the homeless at every street corner. Every day. They do smell the piss in the Metro. Every day. And they do step in shit, or get shit on. Almost every day. They are overpowered by the daily grind of a city designed for temporary vacationing, and their recourse is to simply block it all out. Of course, that only makes life more miserable.

The trick, then, is to find within the overbearing, inhuman, and just-plain-annoying reality of Parisian everyday life the elements that allow it to be romanticised. And I am not talking about taking time off from school or work to go see Notre Dame or the Arc de Triomphe, though that may be part of it. I am talking about taking from the city whatever it is that you want it to provide. For while North American manifestations of the Parisian ideal may take the uninspiring forms of a twinkling mass of steel or of a depressingly small portrait, such symbols are not the real reasons that people escape to Paris to admire them.

The trick is to find our own symbols, for our own reasons. Living in Paris should not stifle its aura, but should strengthen it. So while it is much easier for us to close our minds to our reality when it does not live up to our ideals, in doing so we miss all that does. To snobbishly quote Antoine de Saint-Exupéry’s Le Petit Prince: “Droit devant soi on ne peut pas aller bien loin.” In other words, and to tellingly draw a comparison to the North American equivalent, Ferris Bueller had a point when he said that “life moves pretty fast. If you don’t stop and look around once in a while, you could miss it.”

We must therefore make a concerted effort to appreciate all that Paris has to offer; to rectify reality with expectations. Otherwise, sedated by regular responsibilities and frustrated by the gulf between real life and outside expectations, we find in Paris but a miserable place to live. It may seem like a heavy price to pay for complacency, but with the possibilities that Paris provides those of the alternative mind set, it all becomes worth it in the end.

Indeed, as they say, nothing in life comes cheap. ●

Jake HELLER

Résident à la Fondation de Monaco 2008-2009
Etudiant à l’Université McGill de Montréal


26 janvier 2010

La CIUP : un univers, un alphabet

Ce sont 24 lettres gigantesques, issues de différents alphabets et apposées sur les arcades, qui accueillent les futurs résidents qui on été jusqu’ici guidés par les signes froids de la RATP ou de la ville de Paris. L’arrivée à la Cité crée une empathie immédiate entre l’étudiant étranger primo-arrivant et ces signes accueillants par la convocation de la langue de l’Autre et de cultures encore mystérieuses, venues de pays lointains. La myriade de signes se mêlant à l’espace se déploie à l’extérieur comme à l’intérieur des bâtiments. L’écriture est colorée, tantôt déclinée presque insolemment sur les murs des bâtiments, tantôt pourvoyeuse d’informations textuelles, ou encore explicative, sur la rosace ou sur les panneaux des maisons. Elle est là, non seulement pour guider et accompagner, mais aussi pour rappeler la dynamique humaine, multiculturelle et polyglotte de cette « ville dans la Ville ».

L’identité visuelle actuelle de la Cité Internationale est cet élément d’identification et d’orientation depuis le 23 novembre 2004. Pour le visiteur pressé ou nocturne, la signalétique a ses contraintes. Pourtant, pour les habitants, c’est une présence qui va au-delà de la pure fonctionnalité. C’est précisément l’effet voulu par l’atelier Intégral Ruedi Baur et associés, en collaboration avec le typographe André Baldinger et le designer Eric Jourdan, créateurs de cette identité : « Donner au site la dimension contemporaine, vivante et dynamique qui lui faisait défaut. C’est elle qui doit démontrer, de manière naturelle et évidente, que l’idée fondatrice de brassage est une réalité en marche. Pour ce faire, la signalétique ne peut qu’avoir une visibilité supérieure à celle qui lui est accordée habituellement. »
La charte graphique de la Cité est basée sur la typographie : la police Newut plain a été choisie par Baldinger comme caractère de base, à partir de laquelle 57 caractères issus d’écritures provenant des cinq continents ont été créés. Cette police ne prévoit pas de différence de taille entre majuscules et minuscules, elle n’est donc pas « discriminante ». C’est également la police du magazine biculturel de la chaine Arte Karambolage, qui présente parallèlement les cultures allemande et française dans les deux pays.
La création du logiciel « Letterror mixer », un générateur aléatoire, qui ventile automatiquement les 57 signes dans le corps du texte,  montre à quel point l’identité visuelle cherche à intégrer les principes identitaires de l’endroit, à savoir l’égalité et la diversité. Le but est de ne pas unifier, mais au contraire laisser place à la diversité. À la différence du sentiment développé ailleurs à Paris ou en France, notamment avec l’actuel débat sur l’identité nationale (qui oppose des concepts hors de tout contexte : stigmatisation de l’Islam, de l’immigration, hors de tout contexte historique ou géopolitique, et qui donne une relecture amère au 21ème siècle d’un hymne qui invite à « abreuver les sillons d’un sang impur »), l’identité visuelle de la Cité fonctionne à la façon d’une fractale dont la partie et le tout interagissent infiniment. Ainsi, le monde se confond avec la Cité, et vice-et-versa.
En tant qu’habitante mais aussi en tant que professionnelle de l’image, j’ai suis tout de suite devenue complice avec ce langage visuel. Je me suis immédiatement mise en quête des auteurs de ce geste ludique et généreux, pour finalement découvrir des designers qui dépassent la seule notion classique de la spécialité pour définir une discipline plutôt semblable à celle d’un grammairien de l’espace urbain. C’est alors que j’ai entendu parler de l’atelier Intégral, créé en 1998 par le designer Ruedi Baur, qui est également l’auteur de l’identité de lieux emblématiques de Paris tels que le Centre Georges Pompidou ou la Cinémathèque Française.
Quelques mois après, dans le cadre d’un entretien d’admission à l’Ecole Nationale Supérieure des Arts Décoratifs, j’ai rencontré Ruedi Baur. Ce « hasard » a fait naître en moi un certain sentiment de prédestination, comme si mon séjour en France devait naturellement s’inscrire dans cette cohérence « écrite ». Lorsque, quelques jours plus tard, j’ai intégré, dans le cadre d’un stage, le service communication de la Cité, ce sentiment n’a fait que se confirmer. Je me suis ainsi retrouvée à apprendre, en plus du français, ce langage visuel nouveau et fascinant, afin notamment d’en développer certains usages (la newsletter : citefl@sh que vous recevez tous les jeudis, dans le cas contraire, écrivez à webmaster@ciup.fr pour la recevoir).

Créer l’identité de cet espace, à la fois privé et public, à la fois en-dedans et en-dehors de Paris, revient d’un certain point de vue à créer l’identité de l’univers, car la Cité matérialise l’utopie du rassemblement des nations. Le principe de la signalétique de la Cité Internationale de Paris nous rappelle le mécanisme babélien de l’alphabet tel qu’évoqué par Borges :

L’univers (que d’autres appellent la Bibliothèque) se compose d’un nombre indéfini, et peut-être infini, de galeries hexagonales, avec au centre de vastes puits d’aération bordés par des balustrades basses. […] il n’y a pas, dans la vaste Bibliothèque, deux livres identiques. De ces prémisses indubitables, il déduisit que la Bibliothèque est totale, et que ses étagères consignent toutes les combinaisons possibles des vingt et quelque symboles orthographiques (nombre, quoique très vaste, non infini), c’est-à-dire tout ce qu’il est possible de tout exprimer, dans toutes les langues.

Un an après, élève, designer et résidente, la signalétique de la Cité continue à m’émerveiller à chaque fois que je marche sur la rosace, ou lorsque j’utilise le plan imprimé sur le mobilier pour aider à orienter de nouveaux arrivants, à chaque fois que je découvre un nouveau pictogramme sur mon chemin, vers la piscine ou la bibliothèque. Je pense à ce geste sémiotique, à la fois subtil et imposant, qu’est l’identité graphique de ce site universel, d‘un professeur qui se bat quotidiennement, en tant que producteur de formes, pour faire de nos villes un terreau du civisme. Ceci peut paraître anodin, et c’est pourtant tellement nécessaire. Chaque fois, je ressens cette mise en abyme. En « lisant » ce langage visuel, appartenant moi aussi à cette diversité linguistique, je fais partie de cet espace.  L’intégration s’y produit quotidiennement. ●

Diana MESA
Résidente à la Fondation Deutsch de la Meurthe

26 janvier 2010

Il était une fois les voies romaines

Marc Ryckewaert, auteur de Résonances et membre du personnel de la CIUP nous parle de son prochain livre : Il était une fois les voies romaines.

CB : Après Résonances, vous annoncez la parution d’un autre ouvrage : Il était une fois les voies romaines. Pourquoi les voies romaines ? Pourquoi pas les pyramides du plateau de Gizeh ?
MR : Le Corbusier, architecte central de la Cité Universitaire de Paris, voyait dans « tout ensemble de constructions ou de routes » des œuvres. Ces routes, planifiées sur plusieurs siècles, sont les plus grands monuments laissés par une civilisation. Certes, leur beauté antique est sans fard face aux grandes pyramides égyptiennes, mais la grandeur qui a présidé à leur construction ingénieuse reste sans commune mesure. Canevas architectural de la romanisation, elles ont nécessité le défrichement de bandes de terre, le déboisement partiel de forêts, le dessèchement de marais, le percement d’obstacles rocheux, le franchissement pierreux de rivières, le comblement de vallons et autre atténuation du relief. En somme, elles montrent la première grande intervention de l’homme sur l’environnement.

CB : Quelles sont cette fois-ci vos motivations pour écrire sur un tel sujet ?
MR : Les voies romaines sont les médias de l’Antiquité. Sur leurs milliers de kilomètres empierrés, elles propagèrent la culture hellénique et romaine, et sous le pas des voyageurs, les religions. J’ai grandi en Flandres, région parcourue de ces voies romaines qui furent le décor de mes souvenirs d’enfance. L’horizon infini des plaines flamandes, les destinations inconnues vers lesquelles ces voies mythiques me menaient en rêve, continuent de déterminer ma recherche d’absolu, de découverte et ma quête d’humanité. Car les voies romaines sont avant tout une invitation au voyage, à la rêverie du promeneur, un éloge de la lenteur et une redécouverte de la beauté de nos paysages. L’achèvement de ce livre constitue un chapitre dans cette relation personnelle que j’entretiens avec ces ouvrages emblématiques.

CB : On comprend cet attachement personnel et cette recherche d’absolu. Pourquoi, au-delà de votre expérience personnelle, les voies romaines ? A qui ce livre s’adresse-t-il ?
MR : Archétypes de nos autoroutes par leur élégante rectitude, leur destination permanente et leur construction innovante, elles sont depuis longtemps reprises ou délaissées, beaucoup d’entre elles sont tombées dans l’oubli, telles de vieilles dames esseulées. Mes recherches s’adressent à la lectrice et au lecteur, passionnés de ruines audacieuses et aux légions de randonneurs. Le texte est également destiné à la narration de films documentaires. Je fais en sorte que la page écrite s’allie à l’image. Les mots trouvent là de la compagnie, un autre cheminement. Evoquer l’histoire de ruines linéaires et romantiques est étonnant : c’est s’imaginer l’apogée du chef-d’œuvre. Les vestiges de voies romaines, en France et ailleurs, qu’une multitude d’agriculteurs savent respecter, appartiennent selon moi au patrimoine de l’Humanité. Pas encore reconnues en tant que tel, il est bon aujourd’hui de les considérer à leur juste valeur. Une reconnaissance amplement méritée. Ce récit mêlant histoire, archéologie et randonnée, participera modestement à ce but, un désir d’enfance immarcescible.

CB: Pour nos lecteurs, résidents de la CIUP, y a-t-il des voies romaines facilement accessibles ?
MR : Du fait de l’urbanisation galopante, elles sont hélas de moins en moins accessibles. Proches de Paris,  il subsiste aux alentours des villes de Chartres, Senlis, Chantilly, Montargis ou Montereau, quelques vestiges du réseau antique impérial. Résidents, à vos bicyclettes !

Voyage, voyage éternellement …  ●

Pour les itinéraires de randonnée voir « Itinéraires Romains »

26 janvier 2010

Marc : L’ « espèce de délicieux béguinage flamand » de Paul Guth

« J’ai écrit ces chroniques estudiantines à la plume, assis sur les marches d’un escalier menant aux chambres d’un pavillon de la Fondation Deutsch de la Meurthe, durant mes heures de repas ; bref sur place, à la manière d’un peintre qui réalise un tableau in situ » Marc Ryckewaert.

Tous les « deutschois » le connaissent, de près ou de loin. Lunettes rondes d’écaille, regard malin, sourire lumineux, allure estudiantine, sa sempiternelle et doctorale blouse blanche sait résoudre toutes les urgences des résidents.

Attardez-vous quelques instants avec l’homme. Si vous avez de la chance, Il saura vous faire revivre l’instant où Simone de Beauvoir rencontra Jean-Paul Sartre, dans une chambre anonyme d’un pavillon supposé. Il pourra même vous confier secrètement les numéros de chambre d’ex-résidents : Habib Bourguiba, Léopold Sédar Senghor, Raymond Barre, Sarah Kofman… ou encore vous racontera-t-il pourquoi Robert Brasillach, « Bob », qui, s’il reste une figure de la littérature française bannie des étagères, fut fusillé à la Libération, à 35 ans.
Mieux que quiconque, Marc Ryckewaert sait ressentir dans les douces odeurs d’encaustique de la Fondation Deutsch de la Meurthe ces « ambiances ineffables et chaleureuses des jeunesses envolées, de bohèmes évanouies, d’époques révolues. » Ange-gardien du « Royaume d’Enfance » du jeune Senghor, il saura aussi vous souffler que Jean-Paul, qui encore hante ces lieux, nous rappelle qu’il « faut lutter contre un régime et une idéologie néfaste » et se prévaloir de tous les racismes ; et que la Cité mériterait parfois mieux qu’un traitement qui manque de psychologie et de discernement.
Rares sont les romans qui prennent pour cadre la Cité Internationale : Le Marchand d’oiseaux (1936) de Robert Brasillach ou Les Hommes en blanc (1949) d’André Soubiran.

2009 voit la parution de Résonances, de « notre » gardien du temple. Si les quotidiens nationaux ont salué la sortie de ce  « roman estudiantin », si, comme pour le Da Vinci Code au Louvre, des lecteurs curieux visitent la Cité sur les traces de Résonances, la sortie de cet ouvrage d’une petite centaine de pages n’a paradoxalement pas vraiment « résonné » dans l’enceinte de la Cité.  Cité Babel s’y emploie donc modestement.
Dans un style rafraichissant mais exigeant, Marc Ryckewaert s’adresse à l’intemporalité de la Cité Internationale qu’il vit de l’intérieur.  L’auteur choisit Schiller pour débuter le roman « J’ai jadis perdu ma patrie pour l’échanger contre le vaste monde » : déjà, nous le savons, nous sommes à la Cité. Une plume sensuelle nous plonge au cœur de notre environnement quotidien, et après un passage par la Fondation Suisse, le lecteur se retrouve à la Deutsch, cette « espèce de délicieux béguinage flamand »  de Paul Guth.
Regorgeant d’informations sur la Cité Internationale et son histoire, Résonances nous fait partager des moments de vie de trois résidentes brillantes, Meriem Korichi, Hélène d’Automne et Anne Baert. Studieuses, escrimeuses, cultivées, on les fantasme. Méritantes, respectueuses, assoiffées d’azur, elles sont à l’opposé d’une certaine image d’une jeunesse égarée que des gérontocrates cherchent à propager. Résidentes comme nous, elles ont la chance de vivre dans un environnement hors du commun. Résonances évoque, par cette amitié et ces rires, ce quartier parisien de jeunesse : une histoire retrouvée des lieux. ●

GLG

Résonances, Editions Persée,  978-2-35216-359-6 10 €

26 janvier 2010

Mère Afrique

Par Oumou Kantome DIALLO, Résidente à la RAG

Afrique,
Sur ton sol fertile je suis née,
De ta sève nourricière
Je me suis abreuvée
Et sous ton sein chaud
J’ai grandi

-

Tes souffrances
Et ta bravoure
Contées
M’ont endurcie et
Elevée devant mes frères
Et sœurs d’ailleurs

-

Afrique,
Tu seras éternellement convoitée
Parée de ta beauté et de tes richesses
Et tes fils et filles,
A l’unisson, te chanteront
Jusqu’à la nuit des temps

-

Mère Afrique,
Gardienne de mes racines,
A ta terre j’appartiens
A ta terre je retournerai
Et je m’incline
Devant ta grandeur. ●

26 janvier 2010

Brèves

Attention aux vols !
Si à la Cité il est facile de se retrouver pour partager un repas, travailler ensemble ou tout simplement discuter et si la confiance entre résidents est souvent totale, il est tentant de laisser les portes ouvertes, de progressivement moins faire attention aux voleurs. Mais ils viennent parfois aussi de l’extérieur, connaissent bien la Cité et sont très décidés ! A la Maison de l’Inde, vol de 1500€ et d’un appareil photo… ●

Aux Lilas, toujours un trou : Internet!
Paris, 21ème siècle, des résidents de la CIUP n’ont pas Internet dans leur chambre. Dans la présentation de l’inauguration de la résidence Lila dossier_lila.pdf du site officiel de la Cité, on lit cependant : « Equipement de chaque logement: […] prises téléphoniques et TV et accès internet haut débit ». A la résidence Lila, il est arrivé ce que les deutschois ont réussi à éviter : une grande majorité des résidents a souscrit des lignes téléphoniques et des connexions à Internet ; à leur charge… Aux Lilas, plutôt que de faire des petits trous, toujours des petits trous (dans le budget), vous trouverez l’adresse de Marc Lipinski sur comiteinvisible.wordpress.com, demandez-lui de vous sortir… de ce trou… ●

« Mangelnde Kenntnisse in französischer Sprache »
C’est officiellement à cause d’un « manque de connaissance de la langue française », qu’Elja S. a dû quitter la Maison Heinrich Heine en novembre 2009, selon une déclaration de madame Deussen, directrice. Alors qu’il n’est fait pas référence au niveau de français dans le règlement intérieur et qu’une telle décision peut sembler discriminatoire pour un étudiant venu en France afin de vivre la culture française « hautnah » (« à fleur de peau »).  Cité Babel publie, en version originale, un extrait de sa réponse : « Meiner Meinung nach, die ganze Sache sei ordnungswidrig (siehe Verwaltungsrecht), wenn nicht mal schon verfassungswidrig (siehe Bürgerrechte). Ich glaube nicht, dass es im Sinne des „letzten Dichters der Romantik“ Heinrich Heine wäre, dass in dem Haus, das seinen Namen trägt, solche Verhältnisse herrschen würden. Ich hoffe, wenigstens für weitere Studenten wird Ihre Rechtfertigung logischer und der modernen und vereinten Europa gerecht. » ●

Une pétition à la MIAA
CB a été sollicité par des anciens résidents de la MIAA souhaitant publier le texte déclaratif suivant.
Nous,
Résidents, et ex-résidents de la Maison des Industries Agricoles et Alimentaires, souhaitons communiquer le texte suivant aux autorités compétentes:
1- La direction, par son comportement trop souvent tyrannique et incohérent envers les résidents, humilie par des moyens de pression divers, allant jusqu’à la diffamation arbitraire.  En général, il suffit qu’un résident essaye d’argumenter ou de défendre ses droits les plus légitimes, pour que son séjour à la MIAA soit rendu insupportable.
2- Ainsi, nous subissons des formes de discrimination selon un jugement strictement personnel, alors que la direction est censée « nous » servir.
3- Suite à ces abus de pouvoir caractérisés et répétés, nous décidons de briser le silence consciemment organisé en publiant ce court texte et afin, non pas de prendre une quelconque revanche, mais de prévenir les autorités compétentes des agissements qui ont toujours lieu au sein de la Maison des Industries Agricoles et Alimentaires et d’y protéger les actuels résidents. ●

26 janvier 2010

S.O.S à la MAM

Les conditions de vie dans la plus grande résidence de la Cité (692 résidents) font depuis toujours l’objet de discussions animées : comment décrire le sordide, comment faire partager la détresse des résidents, comment alerter les services compétents quand le silence officiel est minutieusement organisé? L’équipe de CB s’est rendue dans la Maison des Arts et Métiers pour essayer de rendre compte de « l’état des lieux ».

Si la photo ne rend pas les odeurs, il faudra tout simplement les imaginer, ou aller visiter la Maison des Arts et Métiers par vous-même. Nous sommes dans une cuisine de la MAM, une salle glauque et sans fenêtre ni système d’aération, que seule la lumière blafarde des néons éclaire. Cette résidence chevauchant le périphérique n’ouvre pas ses fenêtres à cause des nuisances sonores, et l’atmosphère est nauséabonde. La salle, sans hotte aspirante, sent la graisse et la friture déposées sur les murs et le plafond.

Fixo, un résident, spécialisé en Qualité, Sécurité et Environnement, donc un ingénieur affilié à l’auguste institution des Arts et Métiers, nous rappelle les risques sanitaires dus aux conditions d’hygiène pitoyables ; depuis qu’un résident est mort d’électrocution à cause d’un frigo dans sa chambre, les frigos cadenassés s’empilent le long des murs de ces véritables cloaques. Des fils dénudés sortent d’ailleurs encore des murs à tous les étages, et les prises électriques de la MAM ne sont pas, selon l’élève ingénieur, « reliées à la masse ».


Ces cuisines se remplissent d’appareils (frigos, plaques chauffantes), appartenant aux résidents, qui doivent donc s’équiper personnellement en emménageant ! Bad deal…
Puisque les appareils sont tous personnels, au mépris de leur efficience ou de leur sécurité, les résidents se déresponsabilisent de l’espace public et ne se sentent même plus concernés par  la crasse généralisée.

Une véritable loi de la jungle se développe autour de « l’espace alimentaire » de chacun,  les vols sont chose courante et la suspicion se généralise : le voisin, le camarade, l’ami deviennent des concurrents potentiels. Cette privatisation des espaces publics semble aller totalement à l’encontre de l’esprit des fondateurs de la Cité qui voulaient construire des « logements hygiéniques ».
Ici, chacun son frigo, chacun sa plaque, chacun sa … .
Drôle de logique !

Le cœur du problème semble résider dans la différence entre les résidents des deux bâtiments. A l’extérieur du périphérique logent principalement des Gadzarts, contraction de Gars des Arts, des élèves de l’ENS des Arts et Métiers qui, en jargon, ont été « usinés » au début de leur cursus. Issus des mêmes bancs d’Aix-en-Provence, Angers, Bordeaux, Châlons-en-Champagne, Cluny, Lille, Metz ou de Paris, ils se connaissent de longue date et développent une aptitude à s’auto-gérer, à s’organiser entre eux. Le bâtiment externe est par conséquent mieux entretenu et aménagé et il centralise tous les services courants aux résidents (laverie, gardien, journaux, administration, piano, salles communes, etc), ce qui n’est pas négligeable.
Dans le bâtiment intra muros, à l’inverse, les résidents sont souvent étrangers, en court séjour ou en formation complémentaire. L’auto-gestion à la Gadzarts ne peut pas fonctionner entre résidents qui ne se connaissent pas, qui se croisent brièvement. Cependant, la gestion a minima de la résidence ne tient pas compte de ce fait sociologique et laisse ces nombreux résidents cuisiner et manger dans des pièces immondes.

Cette situation alarmante provient également du sous-investissement systématique dans les infrastructures. A la MAM, il est désormais célèbre que des cuisines équipées, ça n’existe pas. L’administration s’accorde visiblement un niveau de salubrité tellement bas que les résidents, aux moyens souvent limités, apprennent à vivre dans de telles conditions, à se battre pour leur repas quotidien et à s’adapter du mieux qu’ils peuvent. Pour un spécialiste en Qualité, Sécurité et Environnement, cette situation est incompréhensible et ne peut qu’être le résultat flagrant d’incuries persistantes de la direction  « qui nie le droit de chacun à vivre dans un environnement de qualité. »
Pour qui la direction prend-elle les résidents ? Nous trouvons-nous dans une zone de non-droit ? Comment en est-on arrivé là ? Les autorités de contrôle de la Cité, de l’Ecole ou de l’Etat ont-elles visité ces lieux?
Dans cet espace unique et universel qu’est la Cité, le visiteur, à la MAM, se demande simplement s’il est encore en France…

De surcroît, suite à notre enquête, nous découvrons que les méthodes de l’administration de la MAM semblent souvent mépriser quelques principes juridiques de base. Ainsi, les états des lieux sont faits « seul » et des sommes conséquentes sont retranchées de la caution sans aucune justification (« jamais à 100% »), et, à moins d’avoir de solides compétences en génie civil, on se retrouve devant un flou administratif tout-puissant qui tend dangereusement vers l’abus de pouvoir… Il est en outre exigé des résidents de fournir des chèques de loyers mensuels, à l’avance et pour toute la durée prévue du séjour, ce qui est, après vérification, totalement illégal.

Par souci de concision, nous avons choisi d’évoquer seulement les cuisines. Les toilettes, les fenêtres, le chauffage, le bruit, les ascenseurs intemporels, l’internet erratique, l’accueil « stressant » et le traitement humiliant des résidents par les détenteurs de l’autorité, sont autant de sujets d’inquiétude des résidents de la MAM.
Sachez cependant, que s’ils appellent à l’aide, ils ont de multiples et légitimes raisons de le faire. ●

GLG
Photos : Lisa GYÖNGY
Résidente à la Fondation Suisse


26 janvier 2010

Le mystérieux Comité Invisible de la Deutsch

Durant plusieurs mois, les résidents de la Fondation Deutsch de la Meurthe n’ont pas eu de connexion Internet. Etudiants étrangers pour la plupart, cette situation devenait insupportable. Devant le délai de rétablissement ridiculement long annoncé, ils ont finalement trouvé un mode de mobilisation original et efficace : le weblog anonyme.

comiteinvisible.wordpress.com

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« Je ne peux pas parler à mon copain sur Skype », « j’étais obligée d’aller aux escaliers de la Maison principale, à minuit (sans même parler du froid qu’il faisait), pour envoyer un document, dernier délai… mais il était trop tard », « Ne baissons pas la tête, ne nous adaptons pas, Internet n’est pas un caprice, ça n’est pas superflu », « Internet, en 2009, n’est PAS un luxe, ou quelque chose que l’on peut attendre pendant des semaines et des semaines! », « No Internet is unacceptable » … ce sont là quelques commentaires de résidents encore disponibles sur comiteinvisible.wordpress.com.


N’ayant pas de connexion Internet depuis des mois, les résidents se sont organisés sur un mode anonyme et public pour exprimer leur indignation et faire pression sur l’administration. C’est par un blog, au modérateur inconnu, qu’une cinquantaine de commentaires anonymes illustre un problème édifiant laissé par l’ancien directeur (pour rappel: la Charte d’utilisation des services informatiques de la CIUP vient d’être introduite) : environ 400 étudiants, chercheurs, pour la plupart venant de loin, n’avaient pas de www dans leur chambre.  Et l’inertie de la situation semblait pesante, inacceptable.

Dans son appel initial, le comité argue qu’internet est une « commodité », au même titre que l’eau ou l’électricité, et qu’il faut que le réseau soit rétabli sans délai supplémentaire. On remarque son inscription dans une sorte de filiation avec les pères fondateurs (voir illustrations) de la Cité Internationale Universitaire de Paris, afin certainement de contourner la légitimité temporelle et temporaire d’une administration jusqu’alors inefficiente à réparer le réseau.

Un commentaire le souligne : « Et c’est D’Internet que la révolte POUR Internet gronde! Paradoxe délicieux! »

Cette révolte trouve d’abord la forme d’une « grève des loyers », dès novembre, afin de confronter l’administration à son contrat d’accueil qui stipule que le « logement […] est équipé du wi-fi ». Or, une grande partie des résidents sont boursiers du Conseil Régional d’Ile-de-France, qui, par convention, verse directement le loyer à la Fondation. Ils ne peuvent donc pas participer à cette « grève des loyers ». Qu’à cela ne tienne, un sondage en ligne mis en place par le comité prévoit cette option et recueille plus de 80 votes.

D’autres résidents proposent la stratégie qui certainement fait mouche : « il faut écrire directement à la Région, il faut qu’elle voie ce blog ». Le Vice-Président du Conseil Régional d’Ile-de-France, chargé de l’Enseignement supérieur, de la Recherche et de l’Innovation scientifique et technique, et représentant le Conseil Régional d’Ile-de-France dans les organes d’administration de la CIUP, Marc Lipinski, fut vite contacté. A la vue de la mobilisation, importante et anonyme, l’élu Vert prend les choses en main et poste le 26 octobre : « Vous m’avez alerté sur les difficultés d’accès à Internet à partir de la Fondation Deutsch de la Meurthe. Je me suis renseigné au plus vite auprès des responsables de la CIUP. On m’a donné des assurances sur le fait que des accès WiFi sécurisés seraient mis en place d’ici le 30 octobre prochain. J’espère que c’est réaliste et je vous demande donc quelques jours supplémentaires de patience. »

Dès le lendemain, M. Mankin, le nouveau directeur de la Deutsch, se fait lui-même le meilleur avocat du rétablissement de la connexion en écrivant, sur le site du Comité Invisible : « Je suis loin de Paris en ce moment mais je n’ai pas du tout perdu de vue le problème d’internet qui vous tracasse. Il est évident — rien de moins — que vous avez besoin de pouvoir vous connecter, à la fois pour votre travail et pour votre vie d’étudiant loin de vos pays d’origine. »
Très rapidement, alors, les choses avancent. Le wi-fi est rétabli le 29. Le mystérieux comité édite un article. Son titre : « Victoire ? »

Ce Comité Invisible est-il une « tendance de la subversion présente » comme le paraphent les auteurs de L’Insurrection qui vient1 ? A la page 103 de l’ouvrage, on trouve la justification suivante de l’anonymat : « n’être socialement rien n’est pas une condition humiliante, la source d’un tragique manque de reconnaissance, mais au contraire la condition d’une liberté d’action maximale. […] Voir la gueule de ceux qui sont quelqu’un dans cette société peut aider à comprendre la joie de n’y être personne. »

Les résidents de la Deutsch, excédés, ont également choisi cette forme d’anonymat pour exprimer collectivement une revendication légitime, pour finalement initier une action contestataire moderne, rafraîchissante et, si ce n’est ses effets, entièrement virtuelle. Quand les commentaires, au-delà de la connexion Internet, dénoncent d’autres dérives, le comité recadre les propos. Une entre-aide, une camaraderie respectueuse et un certain humour transparaissent à la lecture du blog.

Sur la pétition que le Comité édite se résume : « quand la base est éduquée, le sommet tremble. » Si le Web ne crée pas encore de révolution visible, peut-être a-t-il déjà contribué à certaines « révolutions », invisibles. ●

GLG

1. Mars 2007, éd. La Fabrique, 2-913372-62-7.


26 janvier 2010

Vivre à Lucien Paye

J’ ai été amené à faire une présentation  à la Fondation Lucien Paye en juin 2009 lors de la rencontre portant sur la diversité culturelle organisée par le comité des résidents. Aussi, ce texte s’articulera autour de deux points principaux. Nous parlerons dans un premier temps de l’idée que nous nous faisions de cette résidence avant d’y habiter ainsi que de nos premières désillusions qui n’ont pas tardé à faire jour. Cette sorte d’introduction, nous permettra d’évoquer notre implication personnelle dans la vie de la résidence et de celle de la Cité universitaire en général. Enfin, nous conclurons par une sorte d’inquiétude quant à l’avenir de Lucien Paye en tant que « Maison de l’Afrique » comme on l’appelle affectueusement.
Le péril de la diversité
Lorsqu’en 2006, nous avons eu l’occasion de mettre nos pieds dans cette résidence lors d’une visite de courtoisie à mes compatriotes maliens, je leur  disais combien ils avaient de la chance de vivre une telle diversité culturelle et surtout de vivre dans une maison qui a vu passer tant d’intellectuels africains, etc. A cette époque, tout mon souhait était donc d’y habiter un jour pour rencontrer d’autres nationalités afin d’élargir mon réseau relationnel comme cela avait été le cas pour moi lors d’une autre rencontre internationale à Tombouctou au Mali. En effet, en novembre 2005, j’avais eu la chance pendant une semaine, de rencontrer 140 étudiants issus de 13 pays francophones avec la plupart desquels j’ai gardé de très bons contacts. Pour exemple, lors de ma première visite en France l’année d’après, certains de ces étudiants qui poursuivaient leurs études en région parisienne m’ont fait visiter Paris, etc. Vous comprendrez donc aisément pourquoi, je souhaitais habiter dans une maison où je pouvais rencontrer plus de gens d’autant plus que certains de mes contacts (amis) de Tombouctou vivaient à Lucien Paye à mon arrivée en septembre 2007.  Cependant, si l’accueil a été chaleureux par la direction de la résidence, les désillusions sont vite apparues. En effet, Il ne faut pas se voiler la face, la rencontre des cultures n’est pas toujours vécue dans la plus parfaite harmonie.
Dès les premiers jours, les problèmes commençaient et s’empilaient et ce durant toute l’année 2007/2008. Les exemples ne manquent pas, on pourrait parler : de la chasse d’eau non tirée, de la cuvette non propre, de l’eau des douches qui coule partout, de la cuisine laissée dans un état lamentable, des micro-ondes hors services, des poubelles jetées devant la porte, du bruit dans les étages à minuit, des baffles ouverts à fond la nuit tard pourtant, des racolages, des vols (d’ordinateurs, de nourritures, de lessive, etc.), des coups de fils récurrents sur skype à partir de 23h,….
Le constat est donc très alarmant car au lieu d’une vie agréable pour tous, la diversité culturelle produit plutôt de l’incivilité quotidienne avec son lot de plaintes des résidents auprès de la direction qui à certains moments à tendance à punir les étudiants par la non réparation immédiate des matériels en panne (plaques électriques, machines de lavage, etc.). Malgré tout, une certaine diversité !
Au delà, de cette analyse certes sombre qui semble laisser paraître que tout va finalement mal, il existe un certain dynamisme à encourager. C’est dans cette perspective, que nous avons repris les activités des anciens comités des résidents afin de mener un certain nombre d’activités culturelles et sportives à même capables de faire valoir la diversité culturelle de la maison et de la cité en général. Ces activités vont des soirées dancing avec une entrée gratuite pour les résidents de Lucien Paye, à des matchs de football (équipe de personnes de nationalités diverses), aux voyages de tourisme dans des pays comme l’Espagne en Avril 2008 et l’Italie en Avril 2009. A ces activités s’ajoutent des conférences portant sur des thèmes variés (développement de l’Afrique,  Francophonie, etc.), des barbecues, des journées communautaires lors desquelles chaque pays qui le souhaite met en valeur ses traditions culinaires, etc.
Difficultés
Malgré une vraie coopération de la direction de Lucien Paye, dont remercions par ailleurs, le Directeur Marc Cerisuelo, beaucoup de résidents ne semblent pas vouloir profiter de cette diversité qu’ils ont pourtant la chance de vivre pleinement lors de leur séjour en France. Afin de mobiliser tous les résidents lors de nos activités, il nous est arrivé de glisser sous chaque porte des invitations mais en vain. Le constat est qu’à chaque fois, c’étaient les mêmes têtes, d’autres préférant rester cloitrés dans leurs chambres et rester dans un entre-soi qui est regrettable par ailleurs dans un tel contexte de diversité! Somme toute, je suis heureux de vivre à Lucien Paye mais je m’inquiète pour l’avenir de cette belle maison qui a trop tendance à perdre sa vocation première (au connaisseur de la raison, à tes commandes !) ! ●

Brema Ely Dicko
Doctorant en Migrations et Relations Interethniques,
Résident à la Résidence Lucien Paye


26 janvier 2010

Un été à la Fondation Haraucourt, Ile de Bréhat

Je m’apprête à partir et je suis déjà nostalgique de devoir quitter cet endroit…, cet endroit…, je suis à court de mots pour le qualifier.
En venant à Bréhat j’avais promis à mes amis qui n’ont pas encore eu la chance de faire ce voyage de leur faire un récit fidèle du séjour. J’ai apporté un appareil photo pour partager avec eux ce beau paysage, cette flore diversifiée, ces levers et couchers du soleil sur la mer.Une fois arrivé sur l’île je me disais qu’une caméra serait mieux pour leur faire écouter en plus des images, la brise matinale, le bruit des vagues contre les rochers, le chant des oiseaux en harmonie avec le beuglement des vaches. Oh non ! Une vision de film ne pourrait pas bien relater cette odeur de campagne, ce parfum des fleurs. Comment faire partager ce « micro-climat » dans les ateliers de la verrerie dans lequel on se plonge pour contempler la confection de ces joailleries artisanales ? Comment apprécier sans y être, cette chaleur humaine de la population locale au quotidien et cette joie de vivre qui enthousiasme pendant les soirées de mercredi à la salle de fête du Bourg et emmènent tout le monde à « danser Breton »  sans effort ? J’ai du me rendre à l’évidence : Bréhat, ça ne se raconte pas, ça se vit.
Merci au couple Haraucourt de m’avoir permis de vivre ces instants de bonheur, ce séjour inoubliable dans une maison idoine par sa topographie et dont l’intérieur tapissé de bois rehausse le charme. ●
Baba FANE
Ancien résident à la Fondation Abreu de Grancher